Cómo funciona la sesión de Reiki

El terapeuta de Reiki es capaz de canalizar la energía vital que el paciente usará para sanar. Puede recoger Reiki, que está en todas partes, y conducirla a través de su cuerpo hasta el paciente. Al hacer esto en ningún caso transmite sus energías, buenas o malas, harmónicas o desarmónicas, como puede ocurrir en otros tipos de sanación energética. Durante la sesión el terapeuta impone sus manos y el paciente permanece con su ropa (pero descalzo, que es más cómodo). Se puede producir contacto físico o no.

La explicación que se le da al Reiki es que además del cuerpo físico tenemos otros cuerpos, formando lo que se llama aura, que están constituidos de un tipo de energía sutil. Estos se disponen en capas sobre el cuerpo físico y representan varios aspectos de la persona (emocional, mental, espiritual) y contienen la información correspondiente. Podemos encontrar bloqueos, faltas o excesos de energía… que se corresponden con las dolencias que se padecen. Así tratando estos cuerpos energéticos se obtiene el efecto sanador sobre el cuerpo físico, sobre la mente, las emociones…

Los cuerpos energéticos tienen canales por donde circula la energía, estos son los nadis, tal como los llaman los hindúes, y los meridianos que usan los acupuntores, si nos referimos a los canales principales. También hay centros energéticos: esto son los llamados chakras. También hay multitud de ellos, pero solamente 7 principales que se relacionan con las funciones básicas del ser humano (fisiológicas y psicológicas).

Información sobre los chakras: Los chakras y el sistema energético humano

Es un método ideal para sanar y aliviar pequeñas dolencias y problemas cotidianos, como dolores de cabeza o menstruales, estrés, nervios, etc. Al deshacer los bloqueos no sólo mejora la salud física, sino que accedemos a un estado de armonía interior y fortaleza que se mantiene constante a pesar de que la vida nos castigue con sus problemas diarios.

Se trata de un método compatible con la medicina tradicional o con las terapias psicológicas. De hecho, a menudo es un complemento excelente: Nunca interfiere. En todo caso, acelera los procesos de curación y puede hacer necesario modificar la medicación.

Reiki en ningún caso tiene efectos negativos, más allá de evidenciar dolencias latentes y acelerar el proceso curativo. Esto puede provocar una pequeña subida de la fiebre o procesos de depuración física (catarros, limpiezas intestinales) o emocionales (en que se liberan emociones bloqueadas). Estos procesos son cortos y imprescindibles para la curación. A medio plazo todos los efectos positivos y se debe a que Reiki es una energía curativa, basada en la paz y el amor, y incapaz de hacer mal.

Un punto a tener en cuenta es que Reiki ni tan solo obliga a sanar. Ofrece la energía, el acompañamiento y el apoyo para hacerlo. Pero debe ser la persona, interiormente, quien esté dispuesta a hacerlo. Si alguien crea las condiciones de su enfermedad y prefiere mantenerse igual antes que enfrentarse a la situación que le permitiría cambiar, Reiki sólo le ofrece consuelo y paz hasta que decida cambiar.

Según un artículo de Paloma Corredor:

Un tratamiento de reiki comienza cuando el paciente entra en la consulta y se tumba en una camilla, dispuesto a pasar unos 50 minutos en estado de relax. No hay que quitarse la ropa, pero sí las joyas. El terapeuta coloca las manos en los puntos energéticos del cuerpo (básicamente, los que coinciden con los chakras) durante varios minutos. Así recorre el cuerpo de la cabeza a los pies. Mientras, el paciente sólo tiene que relajarse y respirar pausadamente. Lo mejor es que no hable, pero si necesita preguntar sobre lo que está sintiendo en un momento dado, o pedirle al terapeuta que se concentre en la zona que le duele, yo le invito a hacerlo”, dice John.

Durante el tratamiento se pueden experimentar distintas sensaciones: frío, calor, cosquilleo, relajación, ligereza… También puede que afloren emociones como alivio, tristeza, rabia, ganas de llorar o de reír. Lo más habitual es sentir una gran relajación y descanso. Incluso, algunas personas se quedan dormidas. John explica que todas estas sensaciones ocurren porque la energía fluye: “Equilibra el sistema energético, suelta tensiones y estrés, alivia dolores y activa la capacidad del cuerpo para sanarse”.

‘Limpia’ por dentro

Después del tratamiento, la sensación es parecida a despertarse de un sueño profundo y renovador: la persona se siente vital, relajada, centrada y con las energías renovadas. Sin embargo, puede que unos días más tarde sienta cierto malestar: recuerdos que se reviven, sudor, mal humor, erupciones cutáneas… Pero eso es buen síntoma: significa que algo se está renovando por dentro y que el malestar que albergaba está aflorando a la superficie para ser eliminado.

Sin embargo no hay que asustarse, ya que la sensación remitirá con el paso de los días y acabará convirtiéndose en bienestar. John recomienda realizar tratamientos de cuatro sesiones como mínimo. “Suelen bastar para tratar problemas de estrés, tensión, ansiedad, insomnio, etc. Pero el número de sesiones depende siempre de cada persona, ya que no es lo mismo una enfermedad crónica que un problema de estrés en el trabajo”.

 

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